viernes, 7 de noviembre de 2014

La fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán

La iglesia catedral es el centro litúrgico y espiritual de cada diócesis. En ella el obispo tiene su cátedra, que es  signo del magisterio y de la potestad del pastor de la Iglesia particular, como también signo de unidad de los creyentes en aquella fe, que el obispo anuncia como pastor de la grey. En la iglesia catedral el obispo preside la Liturgia los días más solemnes y, a no ser que circunstancias pastorales aconsejen otra cosa, consagra el santo crisma, y hace las ordenaciones.

Por este motivo, en cada diócesis se celebra anualmente el aniversario de la dedicación de su iglesia catedral, diciendo la misa correspondiente que prevé el Misal Romano.

Sobre todas las Iglesias locales tiene primacía la de Roma, que es la sede del Sucesor de Pedro. Por ello, cada año se celebra en todo el mundo el aniversario de la dedicación de la iglesia catedral de Roma como fiesta.

Muchos piensan que la Catedral de Roma es la Basílica de San Pedro. Pero eso es un error. La Catedral de Roma es la Basílica de San Juan de Letrán. En ella se encuentra la cátedra del papa. Aunque sea más habitual que el papa celebre en la Basílica Vaticana, ésta no es su catedral ni ahí está su sede.

El nombre oficial es de la Catedral de Roma es Archibasílica del Salvador y de los santos Juan Bautista y Juan Evangelista, más conocida como Archibasílica de San Juan de Letrán. Está dedicada a Cristo Salvador, sin embargo es más conocida con el nombre de San Juan, por estar dedicada a los dos santos principales que llevan este nombre.

Suele decirse que es la “omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput”, es decir, “Madre y Cabeza de todas las iglesias en Roma y en el mundo”. Fue consagrada el 9 de noviembre del año 324 por el papa san Silvestre. Por este motivo, el próximo domingo celebraremos la fiesta de su dedicación, lo que tiene preeminencia sobre la misa del Tiempo Ordinario que correspondería.


Les dejo una foto de la misa en la que el papa Francisco, como obispo de Roma tomó posesión de su catedral y de la cátedra, en la que se aprecian todos los signos de su potestad.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Seis velas en las misas de difuntos


El lunes pasado el Santo Padre celebró una misa por el eterno descanso de los cardenales y obispos fallecidos en el último año en la Basílica de San Pedro. Durante la ceremonia se pudo ver que en el altar de la Cátedra de San Pedro había únicamente seis velas y no siete, como habíamos comentado ayer.


Eso se debe a una razón: durante las misas de difuntos no se usa la séptima vela, según una antigua tradición ya recogida en el Ceremonial de Obispos de 1886.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Las siete velas en las misas episcopales


La Instrucción General del Misal Romano (n. 117) dispone que sobre el altar deben de colocarse, al menos, dos velas. Este número puede aumentar hasta seis.

Una antigua tradición dispone que si hay más de dos velas, en las ferias sólo se encienden dos, pero los domingos, las festividades y las solemnidades se encienden todas.

Sin embargo, cuando celebra el obispo diocesano deben de usarse siete velas según lo indica la Instrucción General del Misal Romano y el Ceremonial de Obispos.

La razón de esto es porque el número siete, en las Escrituras, simbolizan la perfección. Siete son los días de la semana, siete los diáconos para el servicio terrenal, siete los sacramentos, siete los dones del Espíritu, y el Apocalipsis habla de siete lámparas ardiendo delante del trono.

De esta forma, se usan siete velas para destacar la plenitud del sacerdocio de la que participa el obispo. Es un signo que expresa la preeminencia episcopal.


Sólo se usan las siete luces si el obispo que oficia es el obispo diocesano, o sea, el que tiene la jurisdicción en la diócesis. Si un obispo oficia fuera de su jurisdicción no se encienden las siete luces, al igual que no portan báculo.

martes, 4 de noviembre de 2014

Posición del cadáver en la misa exequial


Además de poner el Evangeliario abierto sobre el ataúd, en las misas exequiales debe de cuidarse dos cosas más:

1.- La posición del cadáver. Siempre se pone frente al altar. Si se trata de un laico, debe de ponerse de tal forma que los pies sean la parte más cercana al altar. Si se trata de un clérigo, la cabeza del cadáver debe ser la parte más próxima al altar. Eso se hace para que el cadáver se encuentre en una posición similar a la que se colocó durante su vida durante las celebraciones litúrgicas.


2.- Debe de colocarse el cirio pascual junto al féretro, en señal de la unidad entre esa muerte y la muerte y Resurrección de Cristo, fuente de esperanza de los católicos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El Evangeliario en los funerales


Me preguntaron sobre qué libro se encuentra sobre el ataúd de san Juan Pablo II en la foto del post anterior. Es el Evangeliario.

El Ritual de Exequias manda que encima del ataúd de cualquier fiel cristiano (clérigo o laico) debe de ponerse el Evangeliario abierto.

En la foto se aprecia el Evangeliario cerrado. Eso se debió a que el aire en la Plaza de San Pedro lo cerró, tal vez como un verso que significaba que la vida del papa Wojtyla se había cerrado el 2 de abril de 2005.