miércoles, 22 de octubre de 2014

En la memoria de San Juan Pablo II


"Siento el deber de hacer una acuciante llamada de atención para que se observen con gran fidelidad las normas litúrgicas en la celebración eucarística. Son una expresión concreta de la auténtica eclesialidad de la Eucaristía; éste es su sentido más profundo. La liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los Misterios. [...] la obediencia a las normas litúrgicas debería ser redescubierta y valorada como reflejo y testimonio de la Iglesia una y universal, que se hace presente en cada celebración de la Eucaristía. El sacerdote que celebra fielmente la Misa según las normas litúrgicas y la comunidad que se adecua a ellas, demuestran de manera silenciosa pero elocuente su amor por la Iglesia." San Juan Pablo II 

Una frase de la Encíclica Ecclesia de Eucharistia, hoy en la primera ocasión en que se celebra su memoria litúrgica. 

lunes, 20 de octubre de 2014

Una casulla y cuatro papas

Ayer, al clausurar el Sínodo de Obispos y beatificar a Pablo VI, el Santo Padre Francicso utilizó una casulla del papa Montini, que le habían regalado en su 80 aniversario de vida.

Con eso, son cuatro papas los que han usado esa misma casulla: Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Francisco





viernes, 17 de octubre de 2014

De rodillas frente al papa


A propósito de las genuflexiones, anteriormente estaba dispuesto que al paso del Santo Padre todos se pusieran de rodillas. Les dejo una foto de León XIII y otra de San Pio X en que se aprecia a las personas de junto (incluyendo a la guardia) de rodillas ante el paso del Sumo Pontífice.  


jueves, 16 de octubre de 2014

Sobre la genuflexión doble


Con motivo de los comentarios sobre que no existe ya la genuflexión doble, quisiéramos comentar lo siguiente:

Únicamente hemos comentado lo que dicen las normas litúrgicas, sin dar nuestro punto de vista. Cada uno tiene el derecho de opinar, nosotros únicamente señalamos lo que indica la legislación de la materia, sin pretender cambiar las devociones de cada uno, ni sus sensibilidades. 

La Instrucción General del Misal Romano como signos corporales de reverencia y adoración sólo contempla la genuflexión sencilla (pues dice que se hace doblando la rodilla derecha hasta la tierra), en el núm. 274, y la inclinación (que puede ser de cabeza o profunda) en el núm. 275.

Así pues, no dice nada sobre la genuflexión doble, como antes sí se decía. Por eso decimos que fue suprimida.

Nos dirán que una Instrucción referente a la Santa Misa no debe de contemplarla, porque durante la misa no se encuentra expuesto el Santísimo.

Pero el Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa (De Sacra Communione et De Cultu Mysterii Eucharistici Extra Missam) dice  textualmenteen su praenotanda, en el número 84:

“84. Ante El Santísimo Sacramento, ya reservado en el sagrario, ya expuesto para la adoración pública, sólo se hace genuflexión sencilla.”

Es claro que indica que debe hacerse una genuflexión sencilla cuando el Santísimo esté expuesto.

Esto es lo que dice la norma litúrgica. 

Si alguien quiere hacerla por devoción, si es lo que les han enseñado, si les parece que así debería de ser, podemos discutirlo desde el punto de vista de la teología litúrgica. Simplemente nos limitamos a señalar lo que indica la norma sin querer ofender la sensibilidad ni la piedad de nadie.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Dudas sobre la genuflexión


Respondo algunas preguntas que he recibido sobre la genuflexión: 

¿Es correcto hacer la genuflexión doble (con ambas rodillas al piso y una inclinación) cuando se pasa frente al Santísimo que se encuentra expuesto? No, porque esa genuflexión fue suprimida por la liturgia actual. Si se usa el Rito Extraordinario, entonces si.

¿Deben hacer genuflexión los lectores al ir y volver del ambón? No, porque sólo se hace al principio y al final.

¿Si para proclamar el Evan­gelio el ministro (diácono o presbítero) tiene que pasar por delante del sagrario, ¿hace genuflexión? No, por las mismas razones.

¿Se hace genu­flexión cuando se retira el pan consagrado para reservarlo, des­pués de la comunión? Tampoco.

¿Se hace genuflexión al abrir o cerrar el sagrario, si se tiene la necesidad de  de abrirlo para la comunión?  Tampoco. 

martes, 14 de octubre de 2014

La geniflexión


La genuflexión es el máximo signo de reverencia y adoración que prevé la liturgia, por lo cual queda reservada al Santísimo Sacramento y a la Cruz, desde los Oficios del Viernes Santo hasta la Vigila Pascual.

La Instrucción General del Misal Romano indica:

“La genuflexión, que se hace doblando la rodilla derecha hasta la tierra, significa adoración; y por eso se reserva para el Santísimo Sacramento, así como para la santa Cruz desde la solemne adoración en la acción litúrgica del Viernes Santo en la Pasión del Señor hasta el inicio de la Vigilia Pascual.”

En la Misa el sacerdote que celebra hace tres genuflexiones siempre:

1.- Después de la elevación de la hostia
2.- Después de la elevación del cáliz
3.- Antes de la comunión.

Los concelebrantes únicamente hacen una inclinación profunda en estos momentos.

Adicionalmente puede hacer otras dos: si el tabernáculo con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio, el sacerdote, el diácono y los otros ministros hacen genuflexión cuando llegan al altar y cuando se retiran de él, pero no durante la celebración misma de la Misa. Antes se decía que había que debían hacerla cada vez que los ministros pasaban delante del sagrario, pero eso se suprimió y ahora sólo se hace al inicio y al final.

Fuera de la misa, todos los que pasan delante del Santísimo Sacramento hacen genuflexión, a no ser que avancen procesionalmente.


Debe indicarse que los ministros que llevan la cruz procesional o los cirios, en vez de la genuflexión, hacen inclinación de cabeza.

lunes, 13 de octubre de 2014

Inclinación profunda


Distinta a la inclinación de cabeza es la inclinación de cuerpo o inclinación profunda. Esta se realiza con todo el tronco superior, desde la cintura hasta la cabeza, en los siguientes momentos:

1.- Al altar, antes de besarlo al inicio de la misa.

2.-  En las oraciones “Purifica mi corazón”, que se dice antes de proclamar el Evangelio, y en “Acepta, Señor, nuestro corazón contrito” durante el ofertorio.

3.- En el Canon Romano, durante las palabras Te pedimos humildemente.

4.- El diácono hace la misma inclinación cuando pide la bendición antes de la proclamación el Evangelio.

5.- El sacerdote, además, se inclina un poco cuando, en la consagración, pronuncia las palabras del Señor.


6.- Los acólitos hacen la inclinación antes de acercarse a prestarle un servicio al celebrante (acercarle el misal, lavarle las manos, ponerle la mitra)