martes, 22 de abril de 2014

Misa crismal 2014



Misa Crismal 2014 (17/04/14)


Frontal: F1
Casulla: B2
Mitra: 1
1er ceremoniero: Mons. Guido Marini
2º ceremoniero: Mons. Kevin Gillespie
Ferula: 2

*Las claves pueden encontrarse en la barra lateral del blog.

lunes, 21 de abril de 2014

Ferula de olivo




Sobre la férula que usó el papa el Domingo de Ramos, se trata de una realizada en madera de olivo por presos de Sanremo con la ayuda de la Cooperativa El Camino, que cuenta con el escudo de armas del papa y el escuro de Sanremo.

En Italia se publicó un artículo sobre esta férula:




También fue reseñado por Radio Vaticana: 

http://www.news.va/it/news/domenica-delle-palme-processione-e-messa-presiedut


Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor 2014

Pasada la Semana Santa en que no publicamos nada, ahora analizaremos las celebraciones presididas por el Santo Padre, basándonos en los números que previamente habíamos puesto, y que pueden consultarse la barra lateral del blog.

Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor (13/04/2014)




Frontal: F3
Capa pluvial: R2 (Estrenó el papa ese día)
Casulla: R2
Mitra: 5
Férula: 5 (Estrenó el papa ese día)
1er ceremoniero: Mons. Guido Marini
2º ceremoniero: Mons. Marco Agostini

viernes, 11 de abril de 2014

Domingo de Resurrección

El Sábado Santo no se celebra la misa. La Iglesia está de luto por la muerte de su Esposo. Pero a la última hora del día se celebra la Vigilia Pascual. Litúrgicamente se entiende que se trata del Domingo de Resurrección y no del sábado. Se debe procurar que la ceremonia se celebre lo más tarde posible. En el Vaticano la misa empieza a la 23 horas y se lleva a cabo en la Basílica de San Pedro.

La Vigilia Pascual comienza en el atrio de la Basílica. Todo el tempo permanece oscuro. En el atrio está una fogata encendida. El papa bendice ese fuego, que se le conoce como “fuego nuevo”. Le llevan un cirio, sobre el que graba la cruz, el alfa y el omega (la primera y la última letra del alfabeto griego) en señal de que Jesús es el inicio y el fin de la creación. Graba también los cuatro números del año y, finalmente, le pone cinco piedras de incienso. Esa vela, el cirio pascual, es símbolo de Cristo. Una vez que está listo, un diácono lo enciende, en señal de que ha resucitado, de que se ha vuelto a encender la Luz del Mundo.


Cuando ha ocurrido eso, entra el papa y los concelebrantes a la Basílica que aún permanece a oscuras. En cada uno de los lugares en que se levantó la cruz el día anterior, se levanta el cirio mientras el diácono canta “Lumen Christi”, “Luz de Cristo”. Después de que se levanta por segunda vez, todos encienden una vela con la luz del cirio, en señal de que la luz de la fe nos viene de Cristo. La tercera vez que se levanta, se encienden la mitad de las luces de la Basílica.


Cuando la procesión llega al altar, se coloca el cirio pascual junto al ambón. Es importante que se cuide este detalle en todas las parroquias. La Palabra de Dios y la Luz de Dios van juntas. Su Palabra es nuestra luz. El cirio no es un elemento decorativo que puede ir en donde sea. Aunque sea importante, no debe ir en el centro del altar.

Al estar todos en sus lugares, un diácono va al ambón y canta el Pregón Pascual, un precioso canto que recuerda la resurrección de Cristo. Es muy hermoso. Se alaba a las abejas que produjeron la cera para elaborar el cirio, y se dice una frase muy fuerte y real “feliz culpa que mereció tal Redentor”, en referencia al pecado de Adán y Eva.

https://www.youtube.com/watch?v=E0lXz3NSmIM

Tras el pregón pascual, se apagan las velas y comienza la Liturgia de la Palabra. Se leen siete lecturas del antiguo testamento, que resumen la Historia de la Salvación. Tras cada lectura se proclama un salmo. Una de las lecturas recuerda la salida de Egipto y el paso por el mar. Esta lectura no termina con “Palabra de Dios”, porque el salmo que sigue es parte del relato del Éxodo, es su continuación, es lo que cantó el Pueblo de Israel. Después de cada salmo el papa reza una oración.

Tras las siete lecturas del Antiguo Testamento, un diácono se acerca al papa y dice “Os anuncio un gran gozo: el Gloria”. Y comienza el himno, durante el cuál se hacen tocar todas las campanas, como en el Jueves Santo, desde donde habían callado. Mientras se entona el gloria, se encienden las velas del altar y el resto de las luces de la Basílica.

Después del gloria se proclama una lectura de la carta de San Pablo a los Romanos. A ésta no le sigue un salmo, cuya antífona es el Aleluya. Un aleluya que se dice tres veces. Después de que se canta el salmo del aleluya se proclama el Evangelio como de costumbre y se hace la homilía.

Acabada la homilía se lleva acabo la liturgia bautismal. En el caso del Santo Padre sí hay bautizo de catecúmenos. Si ni hay catecúmenos, se renuevan las promesas bautismales. Ojalá en muchos casos haya a quién bautizar. Recordemos que los catecúmenos han estado presentes en toda la liturgia de Semana Santa.


Este rito comienza con el canto de la letanía de los santos, que culmina con una oración, tras la cual el papa bendice el agua bautismal, para la cual dice una oración el papa y mete el cirio pascual dentro del agua. Tras ello, cada uno de los catecúmenos hace la renuncia a Satanás, la profesión de fe y recibe el bautismo. En el caso de adultos, ahí mismo son confirmados. Después de ser bautizados, reciben la vestidura blanca. En el caso de los niños no se nota este rito, porque ya van de blanco. Pero en los adultos si se ve como reciben una capa blanca, símbolo de que están limpios de pecado.


Acabado el rito del bautismo, todos los fieles renuevan su renuncia a Satanás y reiteran sus promesas bautismales. Hecho esto, en señal de recuerdo al bautismo, los diáconos recorren el templo aspergeando a los fieles.


Acabado este rito, inicia la Liturgia Eucarística, y prosigue la misa como de costumbre. Es recomendable utilizar la Plegaria Eucarística I.  Al final se despide al pueblo con cualquiera de las fórmulas a las que se añade la palabra Aleluya, Aleluya. Por ejemplo, “Pueden ir en paz, aleluya, aleluya”. A esto se contesta también con aleluya, aleluya: “Demos gracias, aleluya, aleluya”. Esto se repite durante todo el Tiempo Pascual.

El domingo por la mañana se celebra la Misa del Día de la Resurrección del Señor. El Santo Padre lo hará en la Plaza de San Pedro, que es adornada con millones de flores. Por eso se conoce ese día como “Pascua florida”. Realmente se vuelve un jardín la plaza. Es muy bello.


La misa es como la de costumbre. Pero en el caso del papa sí hay una modificación. Tras la procesión de entrada y antes de iniciar la misa se lleva a cabo el “rito del Surrexit”. Como San Pedro fue el primer testigo de la resurrección, ahora el papa, el sucesor de Pedro, también vuelve a ser el primer testigo. Consiste en que los diáconos abren un tríptico de Jesús Pantocrátor mientras un diácono canta que Jesús resucitó en tres ocasiones. El rito puede verse aquí:



Salvo con esa variación, se trata de una misa como la de cualquier domingo de pascua.


Acabada la misa, el papa sube al balcón central de la Basílica de San Pedro, desde donde imparte la bendición Urbi et Orbi, con la que podemos ganar indulgencia plenaria.







jueves, 10 de abril de 2014

El Viernes Santo

El Viernes Santo no se puede celebrar la misa, en señal del luto que guarda la Iglesia por la muerte de Cristo. Pero se lleva a cabo la Celebración de la Pasión del Señor, a una hora cercana a las 3 de la tarde, en que murió el Señor.

El papa preside esta celebración a en la Basílica de San Pedro. Se reviste como para la misa, pero con algunos cambios. No usa férula ni cruz pectoral. Tampoco usa el anillo del pescador, como señal de que el Esposo de la Iglesia, Jesucristo, ha muerto. Las luces de la Basílica permanecen apagadas, como señal de que la Luz del Mundo se apagó. El altar no tiene ni frontal ni velas ni mantel.

El Santo Padre hace su entrada en procesión. No hay ningún canto. Se hace en completo silencio. La Procesión la componen los acólitos sin cirios ni cruz ni incienso, los diáconos que llevan el Evalgeliario no en alto sino en el pecho, dos cardenales revestidos como diáconos, es decir, con dalmática, y el papa al final acompañado de los ceremonieros.


Al llegar frente al altar, el papa se postra totalmente en tierra. Es un recuerdo de su ordenación. Es un símbolo de que como persona es tierra, es polvo, es nada.



Se inicia con la Liturgia de la Palabra. Una profecía de Isaías y una lectura de San Pablo. Después se canta la Pasión según San Juan. Como el Domingo de Ramos, se omite el saludo. En vez de decir “Lectura del Santo Evangelio” se dice “Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan”. Ojalá que cuidemos este detalle.


La Pasión suele leerse a tres voces en todo el mundo. En el caso de la liturgia papal se canta a cuatro voces: un diácono canta como si fuera el narrador, otro, como si fuera Jesús, y otro más como si fuera los demás personajes; además, el coro canta las partes que dicen muchas personas. A mi me resulta impresionante escuchar cantar a todo el coro la parte de “Crucifíquenlo, crucifíquenlo”. Le da mucha viveza.

Les pongo el link del video de la Pasión cantada en el Vaticano. Si la siguen con un texto latín-español, será fuente de piedad que les ayude a considerar el Misterio de la Salvación.


Tras la Pasión, el predicador de la casa papal, el padre Rainero Cantalamessa hace la homilía. Este día no predica el Santo Padre.


Una vez que terminó la homilía se hace la oración universal. No es la oración de los fieles de cada misa. Es la oración universal. Se invita a rezar por distintas intenciones (la Iglesia, los catecúmenos, los cristianos, los judíos, etc.) tras lo cual todos se arrodillan y rezan en silencio. Tras esta oración en silencio, el Santo Padre hace una oración especial por la intención para la que se pidió rezar.

Acabada la oración universal comienza el rito de adoración de la Santa Cruz. Por la parte posterior de la Basílica entra una imagen de Cristo crucificado. La lleva un diácono entre dos acólitos que llevan velas. Al inicio del pasillo central, a la mitad y hasta el frente levanta la imagen mientras canta “Mirad el árbol de la cruz en donde estuvo clavado el Salvador del Mundo”.

Cuando llega al frente, el papa se acerca a adorar la cruz con un beso. Para esto se despoja de la casulla, de la mitra y del solideo. El papa Benedicto XVI se quitaba también los zapatos, como lo indican las rúbricas.

Pueden ver esto aquí:


Una vez que el papa adoró la cruz, se pone frente al altar. Ahí pasan todos los cardenales y obispos a adorarla. Para adorarla hacen una genuflexión y después besan la cruz. Esto es algo que tenemos que hacer todos los que adoremos la cruz. El Viernes Santo hay que arrodillarnos frente a la cruz, como si fuera el Santísimo Sacramento. Sólo ese día se hace esto. Cuidémoslo.

Mientras se adora la cruz se cantan los Improperios. Es un canto impresionante. Se trata de Jesús hablándole al pueblo, diciéndonos a nosotros: “Pueblo mío, ¿que te he hecho o en que te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te saqué de Egipto y tu hiciste una cruz para tu Salvador.” Junto con el “Santo Dios, Santo fuerte y Santo Inmortal” en griego y en latín.

Cuando termina la adoración a la cruz, un diácono lleva al Santísimo Sacramento desde el Monumento en el que se reservó la tarde anterior. Lo deposita sobre el altar en el que se puso un corporal. Cuando esta ahí, se acerca el Santo Padre, quien lleva a cabo el rito de la comunión como en la misa, pero sin partir la hostia y sin el canto del Cordero de Dios. Comulga y se da la comunión a todos los fieles.


Acabada la comunión el papa dice una oración. Tras ello, y sin dar la bendición (recordemos que hay una continuidad entre las celebraciones del Triduo Pascual), sale en silencio, tal y como entró.