martes, 2 de septiembre de 2014

Oración de la estola



Es costumbre que antes de que el diácono, el presbítero o el obispo se ponga la estola, le de un beso a la cruz que está en el centro, mientras dice la oración:

“Redde mihi, Domine, stolam immortalitatis, quam perdidi in praevaricatione primi parentis; et, quamvis indignus accedo ad tuum sacrum mysterium, merear tamen gaudium sempiternum”


Lo que puede traducirse como: “Devuélveme, Señor, la túnica de la inmortalidad, que perdí por el pecado de los primeros padres; y, aunque me acerco a tus sagrados misterios indignamente, haz que merezca, no obstante, el gozo eterno.”

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